
Por Valentina Verbal
Twitter @valeverbal
En los próximos días, la sala del Senado votará el proyecto de ley que establece medidas contra la discriminación —conocido como ley antidiscriminación— que se viene tramitando desde el año 2005. Precisamente, la Marcha por la Diversidad del pasado 1 de octubre, tuvo como demanda específica la rápida aprobación de esta normativa, pero con un requisito mínimo: la inclusión de la categoría de identidad de género.
¿Por qué? Por la sencilla razón de que —en términos científicos y conforme al derecho internacional de los derechos humanos— la denominada diversidad sexualno solo abarca la categoría orientación sexual(referida a homosexuales: lesbianas, gays y bisexuales), sino también la de identidad de género (aplicable a las personas trans: transexuales, transgéneros e intersex).
Esta distinción ha sido recogida en los Principios de Yogyakarta de 2007 que Chile se comprometió a aplicar en Examen Periódico Universal de la ONU (2009). Mientras la orientación sexual hace referencia a la atracción afectiva hacia personas de diferente o del mismo sexo, la identidad de género implica el sentirse parte de uno u otro género, independiente del sexo biológico.
Pero ¿por qué es importante, en términos prácticos, que la ley antidiscriminación incluya la categoría identidad de género? En primer lugar, porque las personas trans no son discriminadas por su orientación sexual, sino por su identidad y expresión de género (gestos, roles, vestimentas, etc.). En otras palabras, no las discriminan porque les gustan los hombres o mujeres, sino porque andan por la vida como hombres o mujeres.
En segundo término, debido a que ellas forman parte de una de las comunidades más discriminadas en Chile. Y esto hace que, por decir lo menos, resulte irónico hacer una ley antidiscriminación que, de manera explícita, deje fuera a los más discriminados. Los informes de derechos humanos de diversas entidades dan cuenta, año tras año, de la cadena de discriminaciones o barreras sociales de que son víctimas las personas trans. Una de estas barreras, que puede calificarse como de entrada o de inserción social básica, es la laboral: por regla general, las personas trans no tienen acceso a trabajos dignos por existir un desacuerdo entre su identidad de género (sexo socialmente expresado) y la identidad legal que aparece en el carnet.
El Informe de Derechos Humanos de 2008 del centro homónimo de la Universidad Diego Portales se refiere al caso Claudia Espinoza a la que ni siquiera se le otorgó un permiso municipal para trabajar como comerciante ambulante. “En dicha oportunidad, el alcalde de Independencia, Antonio Garrido Mardones, habría negado el permiso respectivo, agredido verbalmente a Claudia Espinoza por su opción sexual, señalando que las transexuales son un mal ejemplo para los niños si circulan por la calle con vestimentas [no] acordes con su identidad”.
En conclusión, incluir la categoría identidad de género es esencial para que la comunidad trans sea debidamente protegida por la ley antidiscriminación. E incluir esta categoría sería un primer paso para que nuestra sociedad considere que las personas trans existen;y que, como seres humanos que son, tienen derecho a la dignidad y a su propia identidad: a ser cómo son y cómo quieren expresarse en el mundo. ¿Es esto mucho pedir?
Oriella Cartes 23:13 el 13 noviembre, 2011 Enlace permanente |
Me parece imprescindible que la oposición tome cartas en el asunto, y que no haga oídos sordos como lo ha hecho este gobierno. También me parece que este bloque político debe ser cauto y delegar con menos sobervia las responsabilidades en materia educacional al gobierno de turno, ya que por muchos años la concertación pudo haber aplicado dichas reformas mencionadas anteriormente y/o mermar el grotesco sistema educacional que se instaló en Chile posterior a los años 90′.
Por otra parte, me agrada en gran parte el acuerdo de la concertación, era lo que estaba esperando, una respuesta organizada y en bloque, lo que demuestra al pueblo un orden y ganas de querer gobernar para Chile de la mejor forma y con los mejores, ganándose la confianza perdida en la ciudadanía.
Alejandro Ancalao 23:03 el 14 noviembre, 2011 Enlace permanente |
¿Porque deberíamos creerles y confiar nuevamente en ustedes? Si después de 20 años..sólo nos traicionaron, nos pisotearon y nos marginaron…
Iris Silva Córdova 17:03 el 16 noviembre, 2011 Enlace permanente |
El tema no es creerles o no… sino que no tenemos más opción.
jonathan 2:01 el 18 noviembre, 2011 Enlace permanente |
Me sorprende la fuerza que la concertación apoya las iniciativas sociales. No correspondo a ningún partido político, solo un ciudadano de clase media, que se informa y veo los noticieros, en donde reflejo que la concertación se apoya en la espalda de nuevos líderes sociales, pero por si solos no los veo capaces, y a veces no comprendo de las trabas que le colocan al gobierno actual, solo por capricho político, lo que solamente consigue que la gente no los vea de buena forma. Tengan cuidado con aumentar bruscamente los presupuestos, independiente que existan los recursos o que los puedan conseguir, las variaciones de la economía y problemas en el exterior, nos pueden hacer colapsar el sistema público, analicemos las experiencias en otros países, y saquemos el mejor ejemplo de éxito o fracaso. Seamos constructivos. No los llamemos oposición, busquen sus distintos sinónimos. Sean lo que son.
Alejandro Ancalao 13:24 el 20 noviembre, 2011 Enlace permanente |
Por esto…estamos hablando de traicionarnos…
http://diario.latercera.com/2011/11/20/01/contenido/pais/31-91134-9-eduardo-freiya-no-hay-tiempo-para-buscar-la-opinion-del-movimiento-estudiantil.shtml
Adam Fulton 9 4:24 el 12 enero, 2012 Enlace permanente |
Primero que ese Duhalde no se haga el puro porque de puro no tiene nada, aparte viniendo de la Democracia Cristiana.
Lucas Fulton 7 0:51 el 13 enero, 2012 Enlace permanente |
La sonrisa de Diego, el profesor, ya estaba esperándome igual que Jose, el compa